lunes, 29 de marzo de 2010

Los habitantes de "Fucking" no quieren una cerveza llamada "Hell"

Un problema lingüístico de doble sentido lleva de cabeza a los cien vecinos de la localidad austríaca de Fucking, que tratan de impedir que una cerveza lleve por nombre "Fucking Hell" que en inglés significa "jodido infierno" y en alemán "rubia de Fucking".

El nombre ha levantado una polvareda porque una empresa alemana lo ha registrado como marca argumentando que la cervecera que produce la bebida estaba en Fucking, un pequeño pueblo de Alta Austria.

La cuestión es que ni en el pueblo, ni en los alrededores, nadie sabe nada de una cervecera que produzca la "Fucking Hell", por lo que consideran que se trata de una tomadura de pelo malintencionada que trata de aprovecharse del sonoro nombre de la localidad.

"Fucking Hell" había causado polémica debido a que la Oficina de Armonización del Mercado Interior de la Unión Europea (UE), encargada del registro de las marcas, había rechazado en primera instancia el nombre por considerarlo ofensivo.

La empresa argumentó que en alemán el nombre carecía de ningún sentido ofensivo ya que la marca hacía referencia al tipo de cerveza, rubia (Hell), y al sitio de producción, Fucking.

La oficina europea accedió entonces, tras explicar que el nombre de la bebida "no se refiere a una determinada persona o grupo de personas. Ni incita a un acto particular. Ni siquiera puede entenderse como una instrucción de que el lector deba irse al infierno".

"Tampoco puede considerarse como reprobable utilizar los nombres de lugares simplemente porque puedan tener un significado ambiguo en otras lenguas", agregó la resolución del organismo europeo.

El alcalde de Fucking, Franz Meindl, lamenta que la empresa utilice como argumento que la cerveza se fabrica en el pueblo, cuando allí no hay ninguna cervecera que prepare el brebaje de cebada.

Además parece tomarse con resignación la polémica por el nombre, una característica del pueblo que ha causado más problemas que beneficios.

"Nos han robado ya doce o trece carteles con el nombre del pueblo. Ahora las hemos montado en hormigón y las hemos soldado", dijo el regidor.

"Los habitantes de Fucking sólo queremos que nos dejen en paz", concluyó el alcalde, que cree que atraer a los turistas con camisetas con el nombre del pueblo es "un camino equivocado".

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